Hijitos míos, durante este tiempo de Cuaresma os pido que huyáis de todas las novedades que se os ofrecen y abracéis solo la cruz de Mi Hijo Jesús.
Alejadse del mundo, mis queridos pequeños, y volved vuestra mirada hacia el Paraíso, el Paraíso para el cual fuisteis creados.
Estad alerta. Si ante vosotros hay puertas grandes y pequeñas, siempre elegid la puerta más estrecha. Porque nadie llegará al Cielo pasando por puertas grandes.
Os dirigís hacia un futuro sin verdad ni amor, sin respeto a Dios. Sufro por lo que os viene.
Por tanto, orad, orad. Permaneced fieles a Mi Hijo Jesús y a las enseñanzas del verdadero Magisterio de Su Iglesia.
Aún tendréis muchos años por delante de duras pruebas. Babel se extenderá por toda la tierra y pocos permanecerán firmes en la fe. No retrocedáis.
Vuestro Señor necesita vuestra sincera y valiente testimonio. Adelante sin miedo. Yo, María, Madre de la Caridad Cristiana, siempre estaré a vuestro lado para ayudaros y sosteneros.
Este es el mensaje que os doy hoy en nombre de la Santísima Trinidad. Os agradezco por permitirme reunirnos aquí nuevamente.
Os bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Vuestra Madre Celestial, María, Madre de la Caridad Cristiana.