Amados hijos,
gracias por estar unidos en oración y gracias por responder a Mi llamado en sus corazones.
Hijos, tengan fe y valoren este precioso regalo.
Aquellos que tienen fe deben aprender a vivir con humildad, amor y perdón.
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– unidad y amor entre hermanos y hermanas, pero esto no siempre sucede;
– que perdonen, tal como Jesús perdonó, pero no están listos para dar este paso;
– humildad, y sin embargo veo orgullo en sus corazones.
Hijos, se lo ruego, se lo pido: cambien, prepárense para lo que vendrá.
Sean hermanos y hermanas; pidan la luz al Espíritu Santo. Pidan abrir sus corazones a Dios y den otro paso adelante, un salto que los llevará hacia el Paraíso.
Ahora los bendigo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Reflexión sobre el mensaje:
Amor, unidad, perdón y humildad: esto es lo que Nuestra Señora desea de sus hijos, pero la respuesta suele ser odio, discordia, orgullo y arrogancia — los mismos rasgos de Satanás y sus seguidores.
Nuestro modelo a imitar es Jesús, y solo con la ayuda del Espíritu Santo podemos reconocer nuestros pecados y nuestra miseria y emprender un camino de conversión.
¿Ha sido ofendido por un hermano? Perdónelo.
¿Te has sentido excluido? Reconcíliate.
¿Se ha herido tu orgullo? Da gracias a Dios, porque te está dando la oportunidad de practicar la virtud de la humildad — la misma humildad que Jesús mantuvo durante Su dolorosa Pasión.
Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org